Inventario

El escritorio que ayer estaba repleto
parece ahora una pista de baile negra
con un monitor clavado.
Las moscas que la caca de perro trajo hasta el living
dan vueltas mientras las espanto con el diario
y se van jurando volver
en busca de esa mierda
que nunca es de ellas pero les pertenece igual.
Sobre la impresora
juntan días
pedazos de papel
con pedazos de poemas
que alternaban entre la mesa y las sillas
y hoy esperan un padre.
Perdón, pero
es arduo escribir cuando no se está enamorado:
la vida es más compleja que
me quiere
o no me quiere.
Voy entendiendo, con cierta resistencia,
que algunos no limpiamos nunca,
más bien cambiamos el desorden de lugar
y escondemos la basura en otro lado.

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